07 julio, 2026

Así se vive un domingo motero de nivel Dios: Naturaleza, curvas y Club.

 

 

Así se vive un domingo motero de nivel Dios: Naturaleza, curvas y Club.

Hay domingos buenos y luego están esos domingos que se quedan grabados en la retina (y en el puño del gas). Este fue uno de esos. Con el termómetro amenazando con derretir los neumáticos, los Makinas tiramos de Aitor y buscamos el refugio que solo la naturaleza sabe dar.

La recompensa a los kilómetros de asfalto caliente fue un espectáculo para los ojos: valles de un verde intensísimo, carreteras secundarias casi impecables y ese aire fresco de montaña que te da la vida dentro del casco. Disfrutamos como críos en cada curva, estirando los motores y demostrando que al verano también se le puede ganar la partida.

¿Y el final? El que nos merecíamos. Volver al Club con los deberes hechos, aparcar las máquinas juntas y sentarnos a la mesa a recuperar fuerzas. Entre bocado y bocado, risas y anécdotas de la carretera, volvimos a confirmar lo que ya sabíamos: la ruta es el camino, pero el Club y su gente son el destino.

¡Gracias a todos los que hicisteis del domingo un día de nivel Dios! ¿Cuándo repetimos? 😉🤜🤛